Cuidar correctamente tus cristales ayuda a mantener una visión clara, una mejor apariencia y una mayor duración de sus tratamientos. Límpialos con un paño de microfibra, evita usar papel o prendas de vestir, guárdalos siempre en su estuche y protégelos del calor excesivo.

Con estos simples cuidados podrás reducir rayas, mantener los cristales más limpios, conservar sus tratamientos por más tiempo y disfrutar de una visión más cómoda en el día a día.